miércoles, 21 de abril de 2010
El partido (o lo que fuese) del martes  en San Siro se puede resumir en una palabra: ATRACO. El árbitro tuvo una calamitosa actuación: dejó de pitar dos penalties, el segundo gol del Inter puede ser que naciese en una falta previa a Messi, el tercero es un clarísimo fuera de juego, la tarjeta a Pujol es injusta (se la sacó porque sabía que mostrándosela le obligaba a perderse el partido de vuelta), etc. ¿Quién conocía a este árbitro portugués de nombre Olegario y de apellido Benquerença?. El partido le vino excesivamente grande.  Partiendo de esto, hay que decir que el partido fue un simulacro desde el punto de vista que el árbitro, que permitió la excesiva dureza del Inter tuviese tanto que ver en el resultado final. No es que el Barça jugase mal (que no lo hizo), es que daba esa impresión ya que la excesiva dureza, permitida por ese bulto sospechoso, le impidió hacerlo. Cuando, aparte de que juegas regular merced a la excesiva dureza del rival, te encuentras que, como el martes, juegas contra catorce (los once del Inter más el trío arbitral) poco se puede hacer. Hay que ser muy Águila Roja para sacar algo positivo de este trance. ¡Qué pena que no existan todavía las recusaciones!. Este árbitro se ha hecho merecedor a una. Para mí ha sido uno de los tres peores arbitrajes que he visto en vida: uno sucedió en la final de la Eurocopa de 1984, otro en los cuartos de final del Mundial de Corea y Japón y el otro es éste.  Afortunadamente, todavía queda el partido de vuelta donde, esperemos, que todo sea muy distinto mandando este pésimo partido al limbo del olvido.

 

MANOS ARRIBA, ESTO ES UN ATRACO


Tags: Atraco, Manos arriba

Publicado por criticadorfeb2010 @ 16:55
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